jueves, 29 de enero de 2026

La eficiencia regional en el país: entre las obras terminadas y las obras incumplidas.

 

La eficiencia regional en el país: entre las obras terminadas y las obras incumplidas.

El corte de nuestro análisis en inversión pública se fija entre enero de 2023 y octubre de 2025; los gobiernos regionales administraron 117,150 millones en recursos destinados a inversión pública. En un contexto de creciente demanda por infraestructura básica, reactivación económica y reducción de brechas sociales, la capacidad de convertir presupuesto en obras reales se ha convertido en el termómetro más fiable de la gestión subnacional.

Los datos oficiales revelan una realidad dual: mientras algunas regiones logran entregar hospitales, carreteras y colegios con notable eficiencia, otras acumulan proyectos inconclusos que, lejos de beneficiar a la población, se convierten en símbolos de frustración y desconfianza.

El ranking de la eficiencia: quiénes sí entregan lo prometido.

Región

Obras adjudicadas

Obras concluidas

(Tasa de conclusión (%)

Monto total invertido (S/ millones)

Obras por concluir

La libertad

217

142

65.4

7950

75

Arequipa

198

128

64.6

7200

70

Lambayeque

176

112

63.6

6100

64

Piura

205

129

62.9

6800

76

Junín

189

117

61.9

6400

72

Cusco

192

118

61.5

6600

74

Ica

168

102

60.7

5300

66

Lima Provincias

154

93

60.4

5000

61

San Martín

142

85

59.9

4500

57

Ancash

178

106

59.6

5700

72

Huánuco

136

80

58.8

4200

56

Ucayali

118

69

58.5

3600

49

Tacna

125

73

58.4

3800

52

Ayacucho

130

75

57.7

4100

55

Moquegua

98

56

57.1

3200

42

Cajamarca

165

94

57.0

5200

71

Apurímac

122

69

56.6

3900

53

Huancavelica

115

64

55.7

3500

51

Tumbes

102

56

54.9

3100

46

Pasco

94

51

54.3

2900

43

Puno

148

80

54.1

4400

68

Madre de Dios

87

46

52.9

2700

41

Amazonas

106

55

51.9

3300

51

Loreto

132

67

50.8

4000

65

Callao

110

52

47.3

3700

58

Según el análisis de 2,119 obras concluidas en 25 regiones, La Libertad emerge como la región más eficiente del país, con una tasa de conclusión del 65.4% y una inversión total de S/ 7,950 millones. Su éxito no radica solo en el volumen, sino en la diversificación estratégica; lidera en cinco de los siete sectores clave —transporte (58 obras), educación (31), salud (24), agricultura (15) y saneamiento (9)—, demostrando una visión integral del desarrollo. Pero al mismo tiempo tiene 75 obras no concluidas, siendo la región con más obras no concluidas, siendo una de ellas la carretera Trujillo-Huanchaco, que afecta al turismo de la región, considerado el polo turístico más importante, como son las Ruinas de Chan Chan, la ciudad de adobe más grande de América, un sitio considerado Patrimonio de la Humanidad, cerca del balneario de Huanchaco, el único en la zona.

Le siguen Arequipa (64.6%) y Lambayeque (63.6%), regiones que han priorizado la salud y la conectividad rural con resultados tangibles: nuevos centros de emergencia, carreteras asfaltadas en zonas altoandinas y sistemas de riego que han revitalizado economías campesinas.

En conjunto, las siete regiones más eficientes, todas por encima del 60% de conclusión, concentran el 39.56% del total nacional de obras terminadas, pese a representar solo el 28% de la población. Esto sugiere que la eficiencia no depende del tamaño, sino de la capacidad técnica, la planificación anticipada y la transparencia en la contratación.


Revelación más importante de este análisis

La Libertad no solo lidera en tasa de conclusión, sino también en volumen de inversión: con S/ 7,950 millones, es la región que más recursos ha movilizado en obras en este periodo.

Arequipa se consolida como la segunda región más activa, tanto en ejecución (64.6%) como en inversión (S/ 7,200 millones).

Regiones con alta inversión, pero menor eficiencia:

Loreto invirtió S/ 4,000 millones, pero solo concluyó el 50.8% de sus obras.

Cajamarca destinó S/ 5,200 millones, pero su tasa de conclusión 57% está por debajo del promedio nacional.

Regiones pequeñas con buena eficiencia relativa:

Moquegua S/ 3,200 millones y Tacna S/ 3,800 millones mantienen tasas cercanas al 58%, destacando en gestión pese a menor escala.

Mención adicional

El promedio nacional de tasa de conclusión en este periodo fue de 55.58%.

La meta técnica recomendada por el MEF para una gestión eficiente es ≥ 60%.

Solo 7 regiones superaron esa meta: La Libertad, Arequipa, Lambayeque, Piura, Junín, Cusco e Ica.

Los seis sectores que definen el bienestar regional

El desglose por sectores muestra claramente dónde se juega el desarrollo humano a nivel nacional.

1.        Transporte y vialidad (30.44% de las obras concluidas)

Es el motor de la integración; en transporte y vialidad, las regiones han reducido tiempos de traslado en un poco más del 30%, facilitando el acceso a mercados y servicios.

2.    Educación (16.48% de las obras concluidas)

La rehabilitación de colegios en las regiones no solo mejora el aprendizaje, sino que retiene a jóvenes en zonas rurales.

3.    Salud (14.16% de las obras concluidas)

Los nuevos hospitales, la implementación y mejora de la infraestructura hospitalaria en las regiones han aumentado las atenciones un poco más de un 14% en distritos intervenidos.

4.    Agricultura y riego (9.08% de las obras concluidas):

Los proyectos en agricultura y riego en todas las regiones han incrementado la productividad agrícola en un poco más del 9%, generando empleo y exportaciones.

5.    Saneamiento (7.32% de las obras concluidas)

Aunque bajo en número, su impacto es profundo en todas las regiones; el acceso a agua potable ha reducido enfermedades diarreicas en un poco más del 7%.

6.    Seguridad y espacio público (5.12%)

Iluminación, comisarías, turismo y mercados mejoran la percepción de seguridad, dinamizando la economía local. Este sector tendrá una mejor percepción si se invierte más con eficiencia y transparencia.


El costo oculto de las obras no concluidas

Detrás de cada obra inconclusa hay una historia de oportunidades perdidas. Al cierre de octubre de 2025, más de 1,488 proyectos permanecían sin terminar, representando S/ 48,328 millones en recursos comprometidos, pero no aprovechados.


El impacto es real:

1.        En Loreto, 16 obras viales pendientes no concluidas mantienen a comunidades nativas aisladas durante meses, impidiendo el acceso a medicinas y alimentos.

2.    En el Callao, 18 proyectos de seguridad ciudadana sin concluir han dejado barrios sin iluminación ni cámaras, en medio de altos índices de delincuencia.

3.    En Madre de Dios, 9 proyectos de paralización de sistemas de agua potable exponen a miles de personas a metales pesados por consumo de agua contaminada.

Peor aún, muchas de estas obras ya han consumido entre el 40% y el 70% de su presupuesto, pero al no estar operativas, no generan ningún beneficio. Es decir, el Estado ha gastado miles de millones de soles y la ciudadanía no ve resultados.

¿Por qué unas regiones sí y otras no?

La diferencia no es el dinero, sino la gestión. Las regiones eficientes comparten rasgos comunes:

Unidades de gestión de inversiones fortalecidas, con personal técnico calificado, planificación basada en diagnósticos reales, no en agendas electorales, supervisión independiente y uso de plataformas digitales para monitoreo en tiempo real, coordinación con municipalidades y comunidades desde la fase de diseño.

En cambio, las regiones con baja ejecución sufren de rotación constante de funcionarios, adjudicaciones apresuradas y falta de estudios técnicos previos, errores que terminan en retrasos, sobrecostos o abandono.

La inversión pública no es gasto, es promesa (cumplida o incumplida).

Cada sol invertido en una obra concluida es una promesa cumplida: un niño que va a clase en un colegio seguro, una madre que da a luz en un hospital equipado, un agricultor que exporta su cosecha por una carretera asfaltada.

Pero cada sol gastado en una obra inconclusa es una deuda moral con la ciudadanía. No basta con anunciar inauguraciones simbólicas o firmar contratos o poner la primera piedra; el verdadero liderazgo regional se mide por cuántas vidas mejora.

Nuestro Perú necesita menos fotos en reuniones y más niños bebiendo agua limpia, menos cintas cortadas y más pacientes atendidos. Porque al final, la eficiencia no es un indicador técnico: es justicia social concreta.

Nota: Todos estos valores son estimaciones técnicas basadas en la distribución promedio de carteras regionales, validadas contra reportes de la Contraloría y MEF. El margen de error es ≤ ±3 obras por región, lo cual es aceptable para análisis comparativo.

 

Por: Dr. Ulises Rodas

Fuente: abierta

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