Perú
lidera la estabilidad en América Latina: inflación más baja de la región en
2025 y una de las más bajas del mundo, según el BCR
Lima,
enero de 2026 En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas,
shocks de oferta persistentes y ciclos inflacionarios aún no del todo
dominados, Perú ha logrado destacar como un faro de estabilidad macroeconómica.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCR) confirmó esta semana que la
inflación interanual del país en 2025 fue la más baja de América Latina y se
ubicó entre las más bajas del mundo, un logro que refuerza la solidez de su
marco de política monetaria y la credibilidad institucional acumulada en las
últimas décadas.
Según los datos oficiales, la inflación cerró 2025 en 1,5
por ciento dentro del rango meta del BCR (1%–3%) y muy por debajo del promedio
regional, que superó el 5% en países como Argentina, Colombia y Brasil. Incluso
economías consideradas estables, como Chile y México, registraron tasas
superiores al 3%. A nivel global, solo naciones como Suiza, Japón o Arabia
Saudita presentaron cifras comparables o menores.
¿A
qué se debe este “milagro?
Expertos
coinciden en que la disciplina fiscal, la autonomía del banco central y una
política cambiaria flexible han sido pilares fundamentales. “El BCR ha
mantenido una postura anticipativa y transparente, ajustando la tasa de interés
de referencia con prudencia y comunicando claramente sus decisiones”, señaló el
economista Alejandro Romero, especialista en política monetaria.
Además,
el Perú ha evitado caer en populismos fiscales que generen presiones
inflacionarias, a pesar de la inestabilidad política reciente. “Mientras otros
países financian déficits con emisión monetaria, el Perú mantiene su compromiso
con la estabilidad. Eso se traduce en confianza de los mercados, menor prima de
riesgo y una moneda estable.
Esta
estabilidad se atribuye a una combinación de decisiones oportunas de política
monetaria, disciplina fiscal y un sistema financiero sólido, junto con un
manejo prudente de la tasa de interés de referencia y la credibilidad del ente
emisor. la estabilidad de precios es un pilar fundamental para el crecimiento
sostenido, la protección del ingreso de los hogares y la planificación de
inversiones.
La
inflación subyacente aquella que excluye alimentos y energía también se mantuvo
controlada, lo que sugiere que la estabilidad no responde solo a factores
coyunturales, sino a fundamentos sólidos.
¿Una
moneda que no se devalúa?
Otro
indicador clave es el tipo de cambio. A diferencia de otras economías
emergentes que han sufrido fuertes depreciaciones, el sol peruano se ha
mantenido relativamente estable frente al dólar, gracias en parte a reservas
internacionales robustas (superiores a los USD 90,000 millones) y a
intervenciones oportunas del BCR en el mercado cambiario.
Esta
estabilidad ha permitido que los peruanos preserven su poder adquisitivo, un
alivio en momentos en que el costo de vida ha subido en casi todo el mundo.
Perú
acumula casi 30 años consecutivos con inflación de un solo dígito, el período
más prolongado en la región, lo que refuerza la solidez de su marco monetario.
Las expectativas inflacionarias a 12 meses se mantuvieron dentro del rango
meta, y el BCR proyecta que la variación de precios para 2026 y 2027 se ubicará
alrededor del 2%.
¿Desafíos
pendientes?
A
pesar del logro, los analistas advierten que no hay lugar para la complacencia.
La inseguridad ciudadana, los rezagos en infraestructura y la baja recaudación
tributaria siguen siendo cuellos de botella para el crecimiento inclusivo.
Además, la inflación de 2025, aunque baja, oculta disparidades regionales: en
zonas rurales, los precios de alimentos básicos siguen siendo volátiles.
“No
alcanza con controlar la inflación si no se traduce en bienestar para todos los
peruanos”, señaló la economista Carla Méndez. “El siguiente paso debe ser
mejorar la productividad, invertir en capital humano y fortalecer la formalidad
laboral”.
El
Perú ha demostrado que, incluso en tiempos turbulentos, es posible mantener la
estabilidad de precios. El reconocimiento del BCR no es solo un dato
estadístico: es un activo valioso para atraer inversión, fomentar el ahorro y
sentar las bases de un crecimiento sostenido. Ahora, el reto es convertir esta
estabilidad macroeconómica en progreso microeconómico: más empleo, mejor
educación y mayor equidad. Porque una inflación baja es necesaria pero no
suficiente.
Por.
Ulises Rodas
Fuente:
abierta
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