Asilo político a Betssy Chávez.
El canciller Hugo de Zela informa al
país que Betssy Chávez, expresidenta del Consejo de Ministros de Perú y cercana
al expresidente Pedro Castillo, ha sido asilada por México en su embajada en
Lima. Quien expresó su rechazo y anunció la ruptura de relaciones diplomáticas
entre Perú y México, aunque se mantienen los servicios consulares para
ciudadanos de ambos países.
Chávez es investigada por su presunta
participación en el fallido golpe de Estado de Castillo y, en los días previos
al asilo, no asistió a tres audiencias consecutivas en su juicio ante la Corte
Suprema. Su ausencia se justificó inicialmente por razones de salud, pero el
certificado médico presentado fue desmentido por la clínica supuestamente
emisora, lo que llevó a la expulsión de su abogado. Su nuevo defensor admitió
no saber su paradero.
El gobierno peruano rechaza la idea
de que Chávez o Castillo sean víctimas de persecución política, insistiendo en
que ambos están siendo juzgados con todas las garantías legales. La magistrada
a cargo del caso recordó que Chávez tiene la obligación legal de asistir a todas
las audiencias, y su ausencia podría tener consecuencias procesales.
México defendió su decisión de
otorgar asilo político a Betssy Chávez, calificándola como plenamente fundada
en el derecho internacional, la Constitución mexicana, la Convención de Caracas
sobre Asilo Político y la Ley sobre Refugio, Protección Complementaria y Asilo
Político.
El gobierno mexicano afirmó que el
asilo es un acto pacífico y humanitario, en línea con la Resolución 2312 de la
Asamblea General de la ONU, que establece que no debe considerarse inamistoso
por otros Estados.
México rechazó como “injustificada”
la ruptura de relaciones diplomáticas anunciada por Perú, aunque reconoció que
se mantienen los servicios consulares entre ambos países.
Las autoridades mexicanas argumentaron
que Chávez podría ser víctima de persecución política, vinculando su caso al
del expresidente Pedro Castillo, a quien consideran perseguido tras su
destitución en el año 2022, en un proceso que México califica como irregular y
violatorio de derechos humanos.
Subrayaron la tradición humanista de
México, recordando su historia de protección a refugiados políticos, como los
españoles tras la Guerra Civil y víctimas de dictaduras sudamericanas.
Finalmente, reiteraron que solo el
Estado que otorga asilo tiene la autoridad para determinar si existe
persecución política, y que su acción no constituye injerencia en los asuntos
internos del Perú.
Mi opinión:
El golpe de Estado que dio Pedro
Castillo junto con su primera ministra Betssy Chávez fue un acto público, que
no puede ser ignorado o desconocido por la presidenta de México. México no
puede hacer comparaciones de protección a los refugiados políticos, como los
españoles de la Guerra Civil y víctimas de dictaduras sudamericanas, con el
caso Betssy Chávez. El Perú no tiene un
gobierno dictatorial, en primer lugar, y en segundo lugar, Betssy Chávez está
siguiendo un proceso judicial con todas las garantías del debido proceso, por
un poder judicial autónomo. Por lo que el rechazo de Perú a una supuesta persecución
política está bien fundamentado; México ha insistido en tener injerencia en asuntos internos
del Perú, por lo que el rompimiento de las relaciones diplomáticas está
justificado. Chávez está sujeta a un
proceso judicial con plenas garantías por su presunta participación en un golpe
de Estado. México no puede convertirse en un país que dé asilo político a
presuntos delincuentes que se asilan para no afrontar su proceso judicial
conforme a ley. La pregunta que sigue es a quién más México está dispuesto a
dar asilo político: a Cerrón, Vizcarra, Susana, PPK, Bellido, etc.
Por: Ulises Rodas
Fuente: Abierta

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